Para la más perra

Burguesa hermosa
busca la escalera
y baja hasta llegar al infierno,
allí me encontrarás.


Solitario
enfermo
mudo
tirado
en el rincón de tus recuerdos,

esos de seda
y placer.



Mujer de los mil suspiros
no me dejes nunca
llegar hasta tus labios
otra vez,
que los sueños me encadenan
a tus huesos
a tus sentidos,

por eso -muñeca aristocrática,
hembra de lujo, belleza de museo,
sabor ardiente en boca de otros-
cuando la noche me llame
voy a decirle que estoy de vacaciones
con la soledad arrodillada
regalándome placer
en el fuego eterno
de sentir tu ausencia
y reír como un loco
sobre tu espalda
tatuada
con el fino filo

de mi lengua negra
marchita
efímera
vulgar

apa.sio.na.da


inexorablemente
atada
al brillo;
de tus ojos.

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